lunes, 19 de noviembre de 2012

Tailandia 2012, la brújula de mi destino


Hace unas horas que se bajó el telón en Bangkok y ahora florece, en mi interior, la sensación de estar desubicado, de querer más. Han sido 18 días apasionantes. El resultado final, a nivel deportivo, es casi anecdótico. El galardón que obtengo no es palpable, concreto.


Todo empezó como un simple juego. Desconocido para mí, me lo tomé como un reto más en mi vida. De descendencia aragonesa, una de mis virtudes, a la par que defecto, es la cabezonería y la implicación desinteresada. La lucha diaria por los sueños. Y esta Copa del Mundo era, y ha sido, uno de los más bellos de alcanzar.

Inconsciente de la magnitud del evento, tendí mi mano inocente. Pronto me dí cuenta que no era dueño de la situación, ni de mis pasiones. Me adentré en un frondoso bosque, lleno de trabas. Era un lugar desconocido. Un contexto virgen por explorar. Había aterrizado en un nuevo mundo, el cual me aguardaba un sinfín de inéditas texturas.

Preparé aquello que consideré esencial y me personé, con la mejor de mis intenciones, a la causa. De la mano de todo un conjunto de gente maravillosa fui, palmo a palmo, iluminando las porciones de terreno que tenía ante mí. Ilusión y ganas no me faltaban pero el conducir un vehículo de tal calibre, sin el pertinente periodo de adaptación, iba a complicar, más si cabe, la situación. Todo arranque es convulso y poco agradable, pero percibí que, con insistencia y perseverancia, podía lograr alcanzar una meta que, años atrás, parecía lejana.

Pronto me quitaron las ruedas supletorias de la bicicleta y me obligaron, cual pájaro prematuro, a investigar y razonar por mis propios medios. Ante el vértigo de las primeras pedaladas, no tardé en lograr estabilizarme, sabedor que el tiempo es oro y que no había margen para el disfrute. Y así, sin mayor respaldo, inicié un camino que me llevaría a recorrer los confines más insospechados del planeta.

Aclimatado al medio, y al lugar, empecé mi labor, sin pensar en las consecuencias posteriores. Logré aislarme de tal manera que perdí, por momentos, la noción de la realidad. Sumido en un ambiente agradable y placentero me dejé llevar. Libre de preocupaciones, mi único objetivo era el de formarme de la manera más completa posible para ofrecer información de rigor y coherente.

Finalizada mi misión, con éxito, vuelvo a casa. Ahora siento que echo de menos lo vivido. Me invade una sensación de vacío casi apocalíptica. Me cuesta expresarme. Tengo la sensación de estar desnudo ante los ojos de quien me rodea. Y es que una parte de mi se ha quedado allí, en uno de los países más exóticos de Asia, para siempre. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

Minucioso análisis inicial


Tras el irregular inicio de temporada del Valencia, muchas dudas nos rondan por la cabeza y nos llevan, a veces, a realizar un juicio que deriva en conclusiones precipitadas y poco argumentadas que resultan en contra del club al que animamos. Los datos golpean fuerte la estructura armada pero, en Octubre, aún es pronto como para evaluar, a la ligera, un trabajo estricto y constante por parte de la máxima figura responsable del vestuario, Mauricio Pellegrino.

Deficiente botín a domicilio

El conjunto de Mauricio Pellegrino presenta, estadísticas en mano, uno de los peores arranques ligueros a domicilio en la historia de la entidad. Tras 7 jornadas disputadas, el Valencia cuenta con sólo un punto, de doce posibles, lejos de Mestalla. Concretamente, el presente inicio de temporada regular es el más deficiente de los últimos 22 años de competición, temporada 1990 – 1991, cuando perdió las cuatro primeras salidas.

Si echamos la vista atrás, el Valencia lleva desde el pasado mes de Marzo sin ganar y acumula, desde que empezó la segunda vuelta de la temporada anterior, 10 puntos de los 42 disputados hasta la fecha. Es decir, la entidad presidida por Manuel Llorente, de esas 14 jornadas lejos de Mestalla, ha sumado dos victorias, dos empates y ocho, preocupantes muchas, derrotas.

Desconcierto global

En el cómputo general, el Valencia CF, suma, en el casillero de puntos, la ínfima cantidad de 8 sobre 21. Por todos es sabido que, si realizáramos a día de hoy una evaluación inicial, el equipo suspendería en materia de eficiencia, al no llegar, siquiera,  a la mitad del bagaje de puntuación.

Es por tanto, en temas de puntuación global, el peor inicio desde la época de Héctor Cúper, en su debut como entrenador, en la temporada 1999 – 2000, donde cosechó un punto menos, siete, en los siete primeros encuentros, con una racha de cuatro derrotas seguidas, en las cuatro primeras jornadas.

Como ha dicho Viera, recientemente, “no cuenta el inicio, sino el final”, pero el arranque del conjunto ché sorprende a propios y extraños, ya que para localizar al equipo en la tabla de clasificación hay que descender hasta la posición número 14, a sólo 2 puntos del descenso directo a Segunda División.

Carencia de seguridad defensiva

Una de las cosas que se planteaban, tras nombrar al argentino en el cargo, era la solidez defensiva propia del Valencia de principios de Siglo, en la época más gloriosa de la entidad y de la que el ‘Flaco’ fue pieza angular de la defensa, junto a Roberto Fabián Ayala.

Sin embargo, su Valencia, sigue dando palos de ciego y continua con una dinámica negativa, cuando se trata de defender y mantener la portería a cero. En lo que llevamos de Liga BBVA, el conjunto de Mauricio Pellegrino ha encajado 9 goles, muchos de ellos debidos a errores defensivos o despistes inocentes, propios de jugadores amateurs, como el que supuso la derrota en Orriols, ante el Levante.

Escasez de instinto asesino

Uno de los cambios palpables que ha introducido Mauricio Pellegrino es un mayor dominio del esférico, llegando a cotas, en muchos tramos de los encuentros, superiores al 75%. Según Viera, “tener más posesión significa tener más oportunidades de gol”, pero no siempre, ya que el control ‘total’ que practica el Valencia no tiene mordiente y esa posesión estéril no causa confusión y dudas en los rivales, por lo que han perdido el respeto al tercer club de España.

El Valencia lleva anotados 8 goles en la presente temporada, tras 95 remates, y el goleador es, sorprendentemente, Sofiane Feghouli, cedido en el Almería hace dos temporadas.

El teórico ‘killer’ del Valencia, Roberto Soldado, lleva sin marcar 5 jornadas, desde finales del mes de Agosto. El valenciano, desasistido y desesperado, anda distraído, pendiente de guerras y disputas innecesarias que hacen que su rendimiento no sea óptimo.

A 2 puntos del descenso, a 4 de la Champions

Por sensaciones, el Valencia, no transmite la imagen de un equipo compacto, conocedor de su estilo, con unas líneas de trazo definidas y con un sistema defensivo inexpugnable. Más bien, por ser sincero, todo lo contrario.

El equipo, bien sea por las notables bajas en la zona de creación, los contratiempos en la línea defensiva o bien por la inexperiencia del principal responsable del vestuario, no está demostrando el nivel esperado.

Pero la realidad es bien distinta. El margen de mejora es amplio, la plantilla cuenta con jugadores de reconocido nivel internacional y, todavía, estamos en Octubre. 

jueves, 23 de agosto de 2012

Un firme primer paso


El pasado fin de semana echó a rodar una nueva temporada de la Liga española, cada vez más desprestigiada. Dicho inicio nos deparó todo un Real Madrid – Valencia, en el feudo blanco. El conjunto de Pellegrino empezaba su andadura a lo grande, en casa del actual campeón. Muchos eran los focos, muchas eran las miradas que iba a recibir su equipo, pero creo que –pese que muchos ya están con el cuchillo entre los dientes, sobre todo desde Madrid- salió victorioso y muy reforzado.

El resultado, pese a cierto conformismo tras el gol de Jonás (41’), fue positivo. El empate, sin embargo, me dejó frio. El equipo, teniendo en cuenta que es el mes de Agosto y con entrenador nuevo, apenas mostró matices y dinámicas en su juego. Se limitó a estar ordenado atrás y buscar la velocidad en las contras. No existió el juego de elaboración, con carencia total de creatividad y con combinaciones previsibles que nunca sorprendieron a la defensa blanca. Todo el peligro del VCF llegó a balón parado, de las botas de Tino Costa. Tanto Feghouli como Guardado estuvieron inéditos. Ambos se preocuparon más de cubrir las espaldas a sus correspondientes laterales que de atacar y hacer incisiones de peligro en el área local.

Fue el RM quien llevó el peso, por completo, del partido. Pese a encajar un gol tempranero (9’), el equipo no se descompuso. Siguió con el guión previsto. Desactivados por completo tanto Cristiano como Özil, los chicos de Pellegrino se limitaron a esperar su momento. La primera ocasión clara no llegó hasta el 27’, con una bonita jugada de combinación –la única- entre el Tino, Mathieu y la llegada al corazón del área de Feghouli. Tras el aviso, el VCF despertó y se adueñó de la situación hasta la media parte, donde fue de nada a poco.

La segunda parte, primeros 30’, fueron un calco de la primera. El Real Madrid y el Valencia –símil musical- volvieron a interpretar la misma partitura, de ‘S a O’ y salto a la Coda, ya que el VCF acabó debajo del larguero. Deseosos de oír el pitido final, los hombres de Pellegrino apenas inquietaron la puerta de Casillas y el RM hizo lo propio hasta agotar las limitadas fuerzas de las que disponen a estas alturas de temporada.

El partido se hubiera podido ganar o perder, está claro. Un empate quizás fue lo más justo, pese a una jugada polémica que volvió a favorecer al conjunto de la capital. Corría el 11’ de la segunda mitad cuando el colegiado del encuentro anuló un gol a Roberto Soldado.  Curiosamente, con todas las cámaras que hay actualmente en un campo de fútbol y, más si cabe, jugándose en el Bernabéu un RM-VCF, la realización no fue capaz de emitir una sola toma que aclarara la jugada. Por tanto, hablamos de sensaciones y percepciones. Mi opinión es que nos volvieron a perjudicar y van…

Desde Valencia –y alrededores, querido Serrano- sólo pedimos imparcialidad y respeto. Es una Liga de 20, no de 2. Que se pongan nerviosos en Madrid a estas alturas significa mucho. El VCF demostró y recuperó esencia, vitalidad, nombre y escudo, claves del éxito. La afición que ayer llenó Paterna, para ver un entreno, ha recuperado la ilusión. Volvemos a tener pulso.  

Que nadie se olvide de esto, que somos el ValenciaCF y estamos de vuelta. ¡AMUNT!

jueves, 28 de junio de 2012

Eternamente agradecido

Sin duda hoy es un día triste. No es más que el final de una historia abocada a un desenlace escrito por muchos, ignorado por otros y sabido, a decir verdad, por todos. El fichaje de Jordi Alba por el Fútbol Club Barcelona era un secreto a voces, de ahí que la tristeza sea menor, pero, no por ello, insignificante. 

Es una pérdida terrible e insustituible. Se va, al mejor club del mundo, el jugador revelación y el mejor lateral izquierdo de la Eurocopa y, quién sabe, si de éste planeta llamado Tierra. Jordi se va feliz. Era su deseo y contra eso no se puede luchar. Vuelve a casa, pese a ser desterrado hace unos años por su corta estatura, recibido con los brazos abiertos y dejando atrás una temporada gloriosa, en lo personal, que lo ha llevado a la cima del fútbol mundial.

En Valencia siempre tendrás una gran familia. En mi opinión te vas por la puerta grande, con la cabeza alta y honrando, en todo momento, al club que te ha visto crecer. Todos y cada uno de los valencianistas lamentamos tu marcha al club catalán. 14MM€ son muchos o pocos, según se mire, y las comparaciones suelen ser odiosas. Hasta el apuntador sabe que ese no es tu precio y, más aún, tras la excelsa Euro que estás haciendo, pero las condiciones eran las que eran. Desde mi punto de vista, gran culpa de esta venta, a la baja, recae sobre el club de Mestalla. Te quedaba un año de contrato, tu cláusula era de 20MM€, el Valencia necesitaba vender para cuadrar su presupuesto, tú te querías ir y el Barcelona te quería y te necesitaba. Si juntamos esos cinco ingredientes, creo que la cantidad que ha pagado por ti el club presidido por Sandro Rosell es más que justa ya que tú no querías renovar y era, o venderte este año, o quedar libre el verano próximo.

El señor Unai te descubrió y te hizo saltar al panorama internacional, nunca lo olvides. A nuestro club se lo debes todo. Ahora, a tus 23 años, tienes toda tu carrera por delante, en club rodeado de los mejores y con una filosofía única. Tienes cualidades y aptitudes más que de sobra para pasar a la historia y llegar a ser una leyenda del fútbol español.

Eternamente agradecido por tu dedicación, por tu trabajo y por tu entrega.

¡Mucha suerte pequeño!

viernes, 1 de junio de 2012

Aduriz lidera la conquista norteamericana

El Valencia consiguió vencer al Houston Dynamo por 1-2 en un partido que fue de más a menos en cuanto a espectáculo y ritmo. El encuentro estuvo marcado por el doblete del delantero vasco, Aritz Aduriz, y por la despedida de muchos de los jugadores de la actual plantilla, los cuales acaban contrato y se desvincularán del club a finales de este recién entrado mes de Junio. 





Primer Tiempo

El Valencia salió muy concienciado de cual tenía que ser su partido y de cómo lo tenían que afrontar, ya que a los dos minutos de juego el marcador ya reflejaba una mínima ventaja ché, con el gol de Aritz Aduriz. El vasco fue asistido por Pablo Hernández, el cual había recuperado una pelota en el centro del campo y le filtró, entre la pareja de centrales, un balón de oro para el punta del Valencia. Tras el gol todo parecía ya sentenciado, ya que el Dynamo ofrecía más bien poco. Pero el partido dio un vuelco inesperado en el minuto 15. Una jugada ‘maradoniana’ de Carr, culminada con un disparo desde la frontal ajustada a la escuadra derecha, puso, tras golpear en el larguero, el empate en el marcador. Sin embargo, poco les duraría la alegría a los norteamericanos. Sólo 3 minutos más tarde Aduriz, quién si no, volvió a abrir distancia, en el que era su tercer gol de la gira americana. Esta vez, el vasco, fue asistido por Piatti, quien desde banda izquierda le sirvió el balón al corazón del área para que el ‘11’ del Valencia definiera con tranquilidad. A raíz del gol el Valencia se relajó y el Dynamo empezó a combinar más y a tener más acercamientos peligrosos a la puerta de Guaita, pero el marcador de 1-2 ya no se movió hasta el descanso, gracias en parte a dos buenas intervenciones del guardameta valenciano y a un corte, providencial, de Ángel Dealbert.

Segundo Tiempo

Tras la reanudación, el Valencia, y en concreto Pablo Hernández, tuvo en sus botas el 1-3 pero falló en la definición. En la acción posterior, Bruin sufrió un percance fortuito y el encuentro fue detenido durante un par de minutos. El amistoso, una vez reiniciado siguió muy abierto, con ocasiones para ambos equipos. En el minuto 56 entró Albert Dalmau por Miguel Brito, lo cual significaba los últimos minutos como valencianista del luso. La segunda mitad sirvió para realizar un amplio carrusel de cambios y dar entrada a muchos jugadores de la cantera. El dominio lo llevó, durante la mayor parte, el conjunto local. El Valencia se dedicó a robar y salir. Fue un segundo acto sin mucho brillo, donde Aduriz falló numerosas ocasiones de gol y el Valencia reclamó hasta tres penaltis. En la recta final del encuentro tuvo el empate el Dynamo pero Guaita, una vez más, salvó a su equipo, con una segura intervención. A la postre el Valencia logró una importante victoria en tierras norteamericanas, la cual sirve para cerrar una inmaculada gira, con un balance positivo de 2 victorias en 2 partidos. 

Ficha Técnica: 

Valencia CF: Guaita; Miguel (Dalmau, min 57), Dealbert, V. Ruiz (Pardo, min 62), Joel (Barragán, min 74); Albelda, T. Costa (Portu, min 62); Pablo, Jonas (Parejo, min 45), Piatti (Carles Gil, min 45); Aduriz.

Houston Dynamo: Deric; Creavalle, Taylor, Boswell (Sturgis, min 45), Ashe (Recio, min 60); Carr (Ownby, min 60), Moffat, Camargo (Clark, min 60), Davis; Bruin (Weaver, min 48), Ching( Kandji, min 45).

Goles: Minuto 2 (Aduriz, Valencia CF); Minuto 15 (Carr, Dynamo); Minuto 18 (Aduriz, Valencia CF)

Incidencias: Partido limpio, sin tarjetas

jueves, 24 de mayo de 2012

El Valencia conserva su prestigio internacional


Un gol de Aduriz, poco antes de la finalización del primer acto, bastó para decantar la balanza del lado del conjunto de Mestalla. En un partido marcado por los numerosos cambios y la ausencia de los jugadores internacionales, el Valencia logró una importante victoria, la cual le sirve para mantener y conservar su prestigio internacional.  

Primer Tiempo

El Valencia jugó una correcta primera mitad. Con un once marcado por las ausencias de los internacionales, el equipo buscó el gol desde el inicio. Le costó, sin embargo, hacerse con el dominio de la pelota. El equipo local, peligroso con velocidad a la contra, aprovechó, en más de una ocasión, el desconcierto de la zaga visitante, como consecuencia de la falta de entendimiento. Pablo Piatti, el más activo y participativo del partido, fue quien llevó el peso ofensivo del Valencia. Ambos equipos se alternaron ocasiones de gol, todas ellas sin excesivo peligro. Poco a poco fueron pasando los minutos, con largas posesiones por parte del conjunto de Mestalla y con una fuerte presión arriba. Y así, sin más, llegó el gol. Larga jugada al primer toque, basculando de banda izquierda a derecha, cuyo destinatario no era otro que Aritz Aduriz, el delantero referencia. El vasco la cazó en la frontal y con un disparo seco, raso y cruzado logró, en el minuto 40, batir por primera vez al meta visitante. Tras el gol llegó la mejor ocasión de los Portland, como consecuencia de una pérdida en medio campo, que acabó con un disparo alto y con el pitido del árbitro, que indicaba el camino de los vestuarios.

Segundo Tiempo

Tras la reanudación vimos un partido con papeles invertidos. El equipo norteamericano dominó sin paliativos todo el segundo acto, con contados destellos ofensivos del Valencia. El Portland Timbers tomó la posesión y el tempo del partido, tras los numerosos cambios y el acusado cansancio de los jugadores chés, debido, en parte, a la falta de adaptación al horario. El equipo local dispuso de numerosas ocasiones para igualar el partido, pero el Valencia se mantuvo firme y serio en defensa y logró, a la postre, amarrar la victoria en tierras yanquis.



Ficha técnica:

Porland Timbers: Perkins (Bendik, min.45); Chabala (Kawulok, min.45), Brunner (Jean-Baptiste, min.45), Horst (Taylor, min.86), Smith (Purdy, min.45); Songo'o (Braun, min.45), Nagbe (Alexander, min. 45), Palmer (Alhassan, min.45); Zizzo (Wllace, min.58), Perlaza (Dike, min.58), Alhassan (Fucito, min.45).

Valencia CF: Alves, Miguel (Joel, min.45), Dealbert (Pardo, min.45), V. Ruiz, Barragan; Albelda, Parejo (Tino Costa, min.70); Piatti (Dalmau, min.70), Carles Gil, Pablo (Portu, min.58); Aduriz (Jonás, min.58).

GOLES: 0-1, min.40, Aduriz.

Árbitro: Sacó dos amarillas, una a Horst (min.30) y otra a Pardo (min.63), una por cada equipo.

Incidencias: Primer partido amistoso del Valencia, disputado en el JELD -WEN Stadium, con capacidad para 20000 aficionados, y con una asistencia de 19564. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Mar de dudas

Con la temporada ya cerrada y con la etapa de Unai tocando a su fin, llega la hora de planificar, de hacer memoria y de mirar hacia el futuro próximo. Un futuro esperanzador y lleno de luz, pero con ciertas sombras. Esas sombras de incertidumbre y desconcierto que crea la llegada de un entrenador sin experiencia en el ámbito de la dirección. Por el momento todo son habladurías. Nadie sabe cómo va a jugar, ni el esquema que va a utilizar “el Flaco”. Nadie sabe qué jugadores quiere en su plantilla, ni qué cuerpo técnico formará, como tampoco nadie sabe los resultados que va a obtener. Todo está en el aire. Las suposiciones son el consuelo de muchos que, ilusionados con el cambio, lo ven todo de color rosa y verde esperanza, ya que señores, ¿qué significa cambio? La palabra cambio significa romper con las reglas y los modelos actuales. Significa, en muchos casos, corregir las cosas mal hechas. En definitiva, tirar los restos orgánicos, podridos y malolientes y quedarte con aquello que pueda ser de gran utilidad de cara a la construcción de un futuro más prospero. A día de hoy, y con el magnífico legado que nos ha dejado Emery, somos como perros enjaulados, babeando ante el primer trozo de carne que vemos. Y eso, puede ser peligroso. Tenemos que tener cuidado. Debemos ser cautos con el nuevo que llega y que no nos pueda la codicia, tras la época de penumbra, soledad y engaños que nos ha tocado vivir. Ahora más que nunca tenemos que ser leales con nuestro líder. Debemos ser conscientes que todos los inicios son complicados. Los más grandes del fútbol moderno, como Bielsa o Guardiola, tuvieron comienzos dubitativos y fueron, en cierta manera, criticados. Os pido, desde este humilde rincón, que no caigamos en esa trampa, que lo dejemos trabajar. 

Pellegrino forma parte del mejor Valencia de la historia y merece nuestra confianza ciega. Si de una cosa estoy seguro es que su equipo será un equipo con carácter y personalidad, como la que él tenía sobre el campo. Y eso, no es una suposición, ya que se puede demostrar. Si echamos la vista atrás, el equipo de Unai (citado en la entrada precedente), era un equipo desdibujado y sin alma, falto de carácter y raza. Esto era debido a la personalidad del técnico. Emery, en su famoso libro “Mentalidad Ganadora” afirmó, palabras textuales, que “era bastante cagón”. Ante estas palabras, es lógico pensar que un equipo es el fiel reflejo del alma de quien lo dirige. Así pues, de Pellegrino, por el momento, no hay libro, pero tenemos su recuerdo imborrable como central ché, con una fuerte y marcada personalidad, con alma de líder incontestable y con un chorro de voz imponente. 

Nadie, por suerte, puede predecir el futuro. La vida está llena de sorpresas y eso es lo que la hace interesante. El Valencia 2012/13 es una sorpresa mayúscula y una apuesta arriesgada. El tiempo, ese factor dictatorio, marcará las pautas y el porvenir de nuestro club. Hasta entonces, a esperar cautos y pacientes un futuro mejor, marcado por una época de austeridad económica que deja el porvenir del club en el aire y con fichajes de poca monta, los cuales dejan el poso de la ilusión valencianista seco y sin reservas. 

miércoles, 9 de mayo de 2012

Una etapa intrascendente


Todo en esta vida llega a su fin. Hay veces que molesta ese momento y hay veces, como el actual, que en cierta manera te alegras. Una despedida siempre es dolorosa y triste y más cuando no se cuidan las formas y se va una persona a la que, queramos o no, la hemos aguantado durante cuatro largos e interminables años. Le puedes tener cariño, odio, aprecio o repulsa, pero algún sentimiento te despierta. No me cabe la menor duda que se va un gran estratega, un metódico, un amante de su faena, pero un hombre muy poco efectivo a la hora de transmitir sus ideas y de preparar mentalmente a un equipo de élite, a un vestuario de jugadores, muchos de ellos, malcriados y consentidos. No supo poner barreras, no marcó su territorio y todo se le volvió en su contra. Saber gestionar un grupo es la base del éxito y en eso, querido Unai, no estuviste a la altura. En eso y en mucho más.

El momento que estamos viviendo ahora, llega tarde. Esta temporada ha sido “de free”. Emery, con todo lo que iba demostrando, no merecía seguir una temporada más dirigiendo a este equipo. Pero a pesar de empezar a tener parte de la afición en su contra, siguió adelante. Y siguió por la simple razón de ser el parapeto ideal de un presidente caradura y egoísta, que nunca ha mirado por el bien del club ni le ha importado lo más mínimo el bienestar deportivo. Unai, el lunes se dio cuenta, nunca ha sido importante en esta entidad. Su persona estaba manipulada constantemente por unos seres superiores. Siempre ha estado dirigido por una oscura cúpula, los cuales nunca han mirado más allá de su propio interés. En este sentido, una vez destapada “la caja de Pandora”, siento lástima, en cierta manera, por él, por cómo se le ha tratado y por todo lo que ha tenido que tragar. Su carácter bonachón lo ha hecho convertirse en el títere perfecto del presidente y CIA. Ha cumplido una etapa en el Valencia, estos cuatro años, logrando, a nivel de resultados, unos registros envidiables. En los tiempos que corren no pretendemos ganar la Liga, por ejemplo. Sólo pedimos lo que tenemos, competir por los títulos que las dos potencias mundiales detestan. Y ahora, la pregunta en cuestión: ¿Con dos semifinales y un tercer puesto, objetivos deportivos más que cumplidos, por qué cesar a Emery? Estimado lector, yo te lo voy a responder a continuación, en una breve reseña de su etapa deportiva en el Valencia.

Un entrenador que se mantiene cuatro años en un cargo suele dejar huella en una entidad, poso, materia prima, algo dónde se pueda agarrar el entrenador que le suceda. Hablamos, como no, del famoso legado de Unai al Valencia. ¿Qué deja Unai como herencia? No deja más que un equipo sin alma. Un equipo desdibujado, sin ningún orden táctico, con una debilidad defensiva preocupante y con un inclasificable estilo de juego. El entrenador que le preceda va a tener que construir desde cero. Va a tener que traer el barro, mezclarlo con agua y moldearlo para conseguir el jarrón que desee. Es preocupante que, tras cuatro años, no tengamos unos cimientos sólidos como referencia para poder levantar la nueva casa, el nuevo Valencia.  Unai cumplió los objetivos, pero no cumplió como entrenador. Muchos se escudan en las bajas que, temporada tras temporada, ha tenido el técnico, como la de Villa, Silva o Mata. De acuerdo, es difícil reponerse a pérdidas tan determinantes y reinventarse para volver a crear un Valencia capaz de ser campeón de la “liga de los pobres”. De eso no le resto mérito al bueno de Emery, pero tampoco habría sido tan ardua tarea si hubiera labrado el terreno y si hubiera tenido una sólida base. Con un patrón de juego definido y con una idea determinada sobre el campo, por mucho que vendan a los estandartes, el club trae recambios, de menor nivel seguramente, pero capacitados, como todos, para suplir esas bajas y rendir en su puesto. ¿Qué sucede? Que ni Emery sabe cuál es su puesto, como para que lo sepan sus jugadores. En los últimos capítulos de la “era Unai” ha reinado la anarquía. Jugadores que, fruto de la improvisación, se han atrevido con misiones futbolísticas fuera de su alcance. El técnico vasco creó, más que un equipo, un ser inerte, con un juego plano y previsible, sin mordiente ni armas de destrucción, con un sistema ofensivo con permanentes cortocircuitos y con los resultados como escudo. Un conjunto sin hambre ni ambición, que deambulaba por el campo sin rigor ni coherencia, buscando algún destello de luz que les guiara al camino de la victoria.

Éste es, ni más ni menos, el verdadero Valencia que deja, tras su marcha, Unai Emery. El maquillaje, a causa de los buenos resultados, para muchos han difuminado, durante este tiempo, las carencias futbolísticas de este equipo. Ahora, al desnudo, sin trampa ni cartón, impacta, sorprende y asusta a propios y extraños. Los repetidos bochornos y humillaciones, incluso a nivel europeo, han hecho que perdamos la ilusión y la fe en este equipo.

Adiós UNAI. Pese a todo lo anterior, te doy gracias por tu trabajo y dedicación. Espero que tengas suerte. Te vas por la puerta de atrás, sin pena ni gloria. Pese a todo no te mereces éste final, pero no somos nosotros, los aficionados, los que impartimos justicia en este club de “pandereta”.

Bienvenido PELLEGRINO. Con la llegada de “el Flaco” se abre una nueva época. De momento es de incertidumbre, miedo y desconcierto por su inexperiencia, pero espero mucho de él. Estoy seguro que nos va a devolver la dignidad y nos va a hacer un equipo capaz de competir, guerrero, con brillo propio y con ambición. Somos el Valencia y pronto volveremos a ocupar el lugar que nos corresponde en la élite del fútbol mundial.  

domingo, 6 de mayo de 2012

Penúltima jornada de penitencia


El Valencia consiguió ayer, en el último suspiro, una importante victoria ante el Villareal, la cual le asegura, de forma matemática la tercera posición de la tabla que da derecho a jugar, de forma directa, la próxima edición de la Champions. 


El partido fue, casi con toda seguridad, de los derbis más aburridos de los últimos años. Ningún equipo propuso. El Villareal, con el miedo en el cuerpo debido a su precaria situación en la clasificación, se limitó a defender las inocentes acometidas del conjunto local. Los de Lotina, agotados física y mentalmente a causa de las pocas rotaciones, apenas crearon peligro sobre la puerta de Vicente Guaita y estuvieron, durante todo el encuentro, a merced de la caridad humana de los jugadores locales. En una jornada simultanea, todos estábamos pendientes del transistor. El mismo, iba cantando goles en todos y cada uno de los campos de primera. Al Villareal, con los resultados que se iban produciendo, le valía el empate para seguir un año más en primera y acabar con esta agonía, pero el descuento –una vez más esos minutos fatídicos- les condenó a seguir sufriendo por evitar el tan temido descenso.

El Valencia, presionado durante una hora por la victoria del Málaga en el Calderón fue quien más buscó la victoria e intentó no conformarse con el empate. Le valía, al conjunto de Emery, copiar el resultado de los andaluces para asegurarse esa tercera plaza, pero –un tanto ambicioso- fue a por el partido en los últimos quince minutos. El meta visitante fue el artífice de un corto resultado. El Valencia dispuso de tres ocasiones claras, más un disparo al palo de Pablo, para abrir el marcador en Mestalla. El ansiado gol no llegó hasta el tiempo de prolongación. La conexión Aduriz-Jonás volvió a funcionar a la perfección y, ambos, volvieron a ser letales y a decantar el encuentro del lado local.

El juego del tercero de la Liga volvió a ser plano, previsible, sin dinámicas, lento, tosco y muy poco vistoso. Emery volvió a apostar por Tino-Albelda en el medio, y el futbol volvió a brillar por su ausencia. Cierto es que, con Canales y Banega lesionados y Parejo castigado por su positivo del pasado jueves en un control de alcoholemia, tampoco Unai tenía más variantes, pero al no tener un modelo definido, lo dejaron todo a la improvisación e inspiración de Tino Costa, el cual fue una nueva decepción. A la postre, y pese a todos los peros, se consiguió ganar al Villareal y asegurar la tercera plaza. Al fin y al cabo, ese era el principal objetivo en el día del adiós de Emery en Mestalla después de cuatro años al cargo del banquillo local.


Queda una jornada más de competición. En ella, el Valencia puede ir de turismo por San Sebastián y el Villareal tendrá que sudar sangre, sudor y lágrimas para quedarse en primera. Recibe, en su feudo, al Atlético de Madrid, equipo que este miércoles disputará la final de la UEFA Europa League, pero que está en la pelea por alcanzar esa cuarta plaza en la Liga. El conjunto de Lotina, con un solo punto salva la categoría. En el caso de perder, bajaría si ganan Rayo (en casa ante el Granada) y empata o gana el Zaragoza en Getafe. Las cábalas son infinitas, con cuatro equipos para dos puestos. El Sporting, casi descendido, sigue con vida pero necesita un milagro. Deseo, personalmente, que se salve el Zaragoza por lazos familiares. El que descienda, tanto me da. Todo se decidirá el próximo domingo, a partir de las 20h. El Valencia, ya de vacaciones y con los deberes cumplidos, aunque a última hora, como siempre. 


Un placer, @andreuserret (twitter y VAVEL). 

jueves, 3 de mayo de 2012

Una goleada engañosa


El Valencia venció anoche a Osasuna, en un partido que puede llevar a engaño. El conjunto de Unai Emery dominó en todo momento un encuentro marcado por la correosa defensa “rojilla” y por la falta de eficacia de los atacantes locales. Los goles, los cuatro, llegaron en los doce últimos minutos, como consecuencia del desgaste físico que realizaron los jugadores de Mendilibar, tras jugar toda la segunda parte con un hombre menos, debido a la infantil expulsión de Leka justo antes del descanso por una agresión sobre Ramí.

El juego del Valencia volvió a decepcionar. No hubo apenas circulación de balón en un centro del campo poco creativo, con la presencia de Tino Costa y Albelda. Descartada la opción de mover el balón, el conjunto local se aferro a los balones largos lanzados desde la defensa y a las inclusiones por las bandas, más efectiva la izquierda. Hubo un antes y un después en el descanso. Emery alineó de inicio a Soldado, jugador que arrastra desde hace un par de semanas unas molestias en el cuello. Éste, limitado por esas dolencias, apenas entró en juego y sólo dispuso de una ocasión para abrir el marcador. En el juego aéreo, estuvo desaparecido y fue sustituido, por el bien del equipo, por Aduriz en el descanso. Éste cambio y el de Piatti por Mathieu, a los pocos minutos de iniciar la segunda parte, les cambiaron por completo la cara a los de Mestalla.

Piatti, ayer si, fue aquel jugador eléctrico e imprevisible. El pequeño jugador argentino se entendió a la perfección con Jordi Alba, formando una dupla letal. Por esa banda llegaron tres de los cuatro goles del partido. Por nombrar alguno, el primero llegó tras una pared entre ambos y el centro de Jordi Alba fue cabeceado a la red por Aduriz. El Valencia, superior en todo momento, sufrió más de la cuenta para llevarse los tres puntos que, ya, le aseguran la cuarta posición y le garantizan, al menos, la presencia en la ronda previa de la Champions. El sábado llega el Villareal, necesitado de puntos para certificar su permanencia. Si el Valencia es capaz de sumar los tres puntos, después de todo, será matemáticamente tercero, cosa que, como ha dicho Emery, habrá que celebrar. Yo, señor Unai, cuando acabe la temporada no celebraré, precisamente, ese tercer lugar.

Un placer, @andreuserret (twitter y VAVEL). 

lunes, 30 de abril de 2012

Sólo cifras: 17 de 51


El Valencia perdió en Málaga por 1-0, en un flojo por partido por parte del conjunto visitante. Un encuentro controlado en todo momento por los andaluces, cuya superioridad no se reflejó en el marcador final debido a varias paradas de mérito de Vicente Guaita.  


Otro partido para olvidar. El mismo, catalogado como una final por muchos de los participantes, fue –una vez más- un esperpento. Unai alineó, de inicio, a Maduro junto a Tino Costa. Claro que si, creación al poder. Pronto se vio –antes de empezar- quién iba a poner la cara y quién sería el atizador. Un encuentro dominado de cabo a rabo por el conjunto andaluz en el que el Valencia no tiró ni una mísera vez a portería.  Ese sería un buen resumen, pero vamos a desgranarlo un poco.

Unai dijo, en rueda de prensa que “el resultado era justo”. Bien, vamos con las cifras. Del partido es necesario rescatar dos paradas de mérito de Guaita, a las que se le suman innumerables llegadas, en las que no supieron definir los hombres de Pellegrini. Del Valencia, ni rastro. Un disparo de Soldado que salió por la banda opuesta y un lanzamiento desviado de Feghouli. Eso es todo. Señor Emery, si a eso le podemos llamar resultado justo, que viva la hipocresía y la autocrítica.

Seguimos terceros, gracias a que – al menos- no perdimos el gol average directo con el Málaga, hecho que recalca y mucho Unai. Cierto es que es importante, y más en un final ajustado. Pero, no sería necesario si en la segunda vuelta de la competición se hubiera sumado más puntos. El conjunto visitante – ese que sigue tercero una jornada más- lleva la friolera cifra de 17 puntos de 51 posibles. Una cantidad, si más bien no, de descenso directo a Segunda División. El calendario que resta, sólo tres partidos, nos es favorable respecto a los dos rivales directos. Al Valencia le queda, en casa, Osasuna y Villareal y visitar, en la última jornada, el campo de la Real Sociedad. En cambio, el Málaga –por ejemplo- visitará el Camp Nou y luego el Calderón, para acabar la Liga en casa con el Sporting. A priori, quedaremos terceros, más semifinales de Europa League y Copa del Rey. ¿Temporadón de Unai, no? Desgraciadamente no nos importa el qué, sino el cómo. Y la manera en que se van a conseguir los objetivos es muy triste. El partido de hoy ha sido un fiel reflejo de la floja temporada del Valencia en cuanto a juego.

Lamentablemente, y por mucho que nos duela, ya estamos anestesiados. Tras la derrota en la Rosaleda ha habido adjetivos varios –todos negativos- y poco más. Resignación es la palabra. Quedan tres partidos. La plaza Champions no la meremos –como ya dije hace tiempo- y empiezo a dudar de la de Europa League. Pese a todo, de los peores somos los mejores. La tercera plaza pasa por Mestalla y ahí –si los jugadores quieren, claro- se decidirá el futuro más inmediato del Valencia y, quién sabe, si del Villareal.

Un placer, @andreuserret (twitter y VAVEL).

viernes, 27 de abril de 2012

¿Última noche europea para...?


El Valencia cayó, de nuevo, ante el Atlético de Madrid, en el partido de vuelta de las semifinales de la Europa League disputado anoche en Mestalla. Salió derrotado el conjunto local, por la mínima, en un flojo partido por parte de ambos equipos, dónde la nota más negativa fue la lesión de Canales. Otra vez el ligamento cruzado de la rodilla derecha, otros seis meses de baja. Una desgracia. 


Una vez más, acabamos con una sensación de decepción un partido. Pero, preocupantemente, cada vez es menor. Es como si ya, nuestro cuerpo, haya creado anticuerpos para combatir ese sentimiento y somos, poco a poco, más inmunes. A mí, personalmente, la derrota y, a la postre, la eliminación no me ha sorprendió ni me dejó mal cuerpo. En primer lugar, por que no éramos merecedores de luchar por un puesto en la final, tras el partido de ida, y, en segundo lugar, por que en ningún momento del partido creí en la remontada. Un equipo plano, sin matices, sin dinámicas y sin apenas variantes no puede aspirar a mucho más que a una, regalada, tercera plaza en la Liga BBVA. El equipo, salvo veinte minutos en el primer tiempo, no fue capaz de crear peligro alguno sobre la puerta colchonera. Espoleados, por error, por Albelda, el equipo no tuvo profundidad ni finalización. Con Topal en la grada y Tino en el banquillo, Emery le dio el mando del partido y la bandera de la remontada al bueno de Parejo. Éste, que no está hecho para este tipo de encuentros aún, anduvo desorientado, y acobardado por los galones del general superior, dedicándose a una vertiente más defensiva. Intercambio de roles entre ambos jugadores –quiero pensar que de manera improvisada- que llevaron al Valencia a un nuevo fracaso.

Ese fue, a groso modo el partido de sesenta minutos que se jugó en Mestalla. No me he equivocado, el partido duró –si llega- sesenta minutos. Una fatídica acción marcó un antes y un después en el mismo. Estoy hablando, como no, de la lesión de Canales. Al ver la jugada repetida a todos se nos encogió el corazón. Desde el primero al último, y sin ser médicos ni expertos en medicina deportiva, ya sabíamos de la gravedad de la lesión. Otra vez la rodilla derecha. Otra vez, la desolación. El equipo y Mestalla se quedaron en estado de “shock” al ver, al joven cántabro, abandonar el campo en camilla, llorando, y envuelto, hasta la cabeza, con ese calefactor rojo. Era el hombre del partido, el hombre de la semana, ya que, por desgracia, no hemos podido disfrutar de él mucho más esta temporada. Da gusto verle flotar sobre el campo. Su alegría y desparpajo con el balón son una delicia para el espectador. Mestalla se ha quedado enamorada de Sergio. Estoy seguro que el de ayer no será su último partido como profesional. Va a volver, con más ganas si cabe, y conseguirá, una y mil veces, volver a levantar a los aficionados del Valencia de sus sillas, sacarles una sonrisa y, quién sabe, unas lágrimas de ilusión y agradecimiento. Desde aquí, mucho ánimo Canales, no te lo mereces.

Mientras el equipo lo asimilaba ese duro golpe, llegó el latigazo de Adrián. Mathieu entró en sustitución de Canales y, en una indecisión con Jordi Alba por ver quién cubría el lateral, llegó el gol visitante que mataba de todas todas la eliminatoria. El gol, por cómo parece detenerse el tiempo cuando controla el esférico, es parecido al de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica. La pegó con el alma el asturiano y el portero sólo la vio pasar. Fueron dos ganchos directos al mentón valencianista, los cuales nos dejaron tumbados en la lona, sin una mínima reacción posible. De ahí al final, sobró todo. De hecho, sobró este partido en si, ya que, como dije en la entrada correspondiente al partido de ida, lo correcto hubiera sido darle el paso directo a la final al Atlético de Madrid tras la finalización del mismo.

De ser así, mucho nos habríamos ahorrado, como salud, dinero, y, sobretodo, la lesión del nuevo “mago” del Atlántico. La vida, a veces, es así de injusta. No nos queda otra que mirar hacía delante. Próximo duelo, directo por la Champions, en Málaga. Id preparando los paraguas, se avecinan nubes negras y densas. Es, nada más y nada menos, el futuro próximo de este club. No de la afición, la cual ayer volvió a demostrar, una vez más, que no merece estar representada por este equipo y por alguno de estos jugadores.  

Un placer, @andreuserret. 


lunes, 23 de abril de 2012

Una victoria balsámica


El Valencia consiguió, anoche, una victoria tan justa como necesaria que le sirve para seguir afianzado en esa tercera plaza de la clasificación y le asegura, salvo desastre absoluto, la presencia en, al menos, la eliminatoria previa de la UEFA Champions League a falta de cuatro jornadas por disputarse.  






La salida al campo del equipo fue recibida con pitos y abucheos por parte de la grada, cosa lógica después del bochorno del Jueves. El descontento inicial se mantuvo hasta que empezó a rodar el balón. Una vez impartido el castigo, era el momento de arrimar el hombro y animar. El equipo salió con ganas y dispuesto a enmendar la ya mencionada catástrofe europea. Ese buen arranque, pronto tuvo recompensa, gracias al tempranero gol de Jonás que tras recibir un balón de Parejo, tocó de primeras y por alto para Soldado, el cual se la devolvió con la cabeza, para que el brasileño se anticipara al defensor con la puntera y, así, subir el primer tanto al marcador en apenas seis minutos transcurridos. El equipo, espoleado por la grada, buscó más, ofreciendo un juego vistoso de la mano de Parejo y Canales, y bien resguardado atrás por Albelda. Lo que son las cosas. De estar prácticamente desterrado, a salvar la cabeza de Unai. Ese fue el patriota anoche. Impecable al corte y contundente al cruce, aunque, a veces, excesivo. Fueron unos buenos primeros veinte minutos, los cuales, hacían presagiar goleada. Pero, de manera incomprensible, el equipo se echó a dormir hasta el descanso. Economizaron esfuerzos, pensando en el jueves, debido a la escasa exigencia del rival, un Betis que en ningún momento del partido inquietó a Guaita.

El segundo acto, más de lo mismo. Control inocente de la pelota por parte del Valencia, con una tregua constante entre ambos equipos y con escaso juego ofensivo. El partido, abocado al aburrimiento, era un simple trámite, el cuál acabó en goleada. Una amplia renta de goles que sirven para coger moral de cara al trascendental partido del jueves, pero, no nos engañemos, ya que no fue del todo verídica. Quiero decir, se ganó por 4-0 y plácidamente, pero no fue un paseo triunfal con marchas de trompetas y tambores. Más bien se trató de una victoria gris, poco saboreada y a la cuál se le puede restar mérito debido a la injusta expulsión de Dorado antes de la hora de partido. Pocos minutos más tarde de esta decisiva acción, marcaría Feghouli el gol de la tranquilidad y los de Mel, si no lo habían hecho ya, bajaron de manera definitiva los brazos y se dejaron llevar aún más por el rival. De ahí al final, dos goles más en apenas tres minutos, gracias al buen hacer de Piatti, a su velocidad, a los espacios atrás de la defensa bética y a la fortuna de Soldado.

El encuentro acabó, con reconciliación con Mestalla. No podía ser de otra forma. El partido ante el Atlético de Madrid es demasiado importante como para estar desunidos. Ahora es el momento de hacer piña y de demostrar que, pese a todo, estamos con este equipo. Una vez finalice la temporada, se tomarán decisiones, al parecer, importantes. Estamos a un solo partido de una final europea. Vamos a luchar con todas nuestras fuerzas por participar en ella y representar al fútbol español, junto al Athletic Club, de una manera digna. Este equipo está diseñado para gestas y grandes momentos y Mestalla vivirá el jueves, posiblemente, la última noche europea con Unai. Creer que se puede remontar parece una utopía o, más bien un sueño. Es una misión complicada pero no imposible. Ha llegado la hora de la verdad. En un partido nos jugamos el prestigio de una entidad y la ilusión de una afición volcada con estos colores. No nos volváis a decepcionar.

Un placer, @andreuserret.

viernes, 20 de abril de 2012

Orgullo Herido

Pasadas cerca de veinticuatro horas, la indignación y el desconcierto de no saber porqué se jugó de esa manera ayer en el Calderón siguen en pie. Un partido que, sin duda alguna, pasará a los anales de la hemeroteca del club como uno de los peores que se recuerdan.


El partido en si fue otro de los regalos de Emery hacía la afición. Sinceramente, me alegro de lo que vi. Soy de los que piensan que más bajo no se puede caer. Hemos tocado fondo en un pozo fondo -demasiado- y oscuro, del cuál el Valencia lleva desde que empezó el año en caída libre e imparable. Sólo podía parar esto una ostia -con perdón- monumental y, ayer, nos la dimos. Repaso, sin paliativos ni excusas, del conjunto colchonero. Una derrota, más que dolorosa, que mató la ilusión de una afición que, horas antes, estaba entregada a la causa. Y eso es así porque somos más bien soñadores. Todos sabíamos cómo iba a empezar el encuentro, con unos minutos de asedio local y con el Valencia encerrado atrás, sin posesión y pidiendo ayudas divinas para no recibir un gol. Pues bien, no sólo fueron así los primeros minutos, sino el partido en su totalidad. Desde que tengo uso de la razón, por todos los errores que hubo y por la falta completa de actitud, creo que anoche presencié el peor partido posible. Por primera vez, mis lágrimas no fueron de alegría. Me sentí pisoteado, avergonzado, decepcionado y, lo que es peor, humillado. Fue una noche muy dura, la cuál costará olvidar y mucho.

La imagen del equipo fue intolerable. Un equipo que dio la sensación de entregar las armas antes de empezar el combate, mareado en todo momento por los constantes movimientos de los rivales, sin una ubicación clara en el campo jugador por jugador y sin ideas ofensivas. El despropósito hecho fútbol. No existió la defensa ni el ataque, sólo el portero. Rami y Victor Ruiz fueron más bien compañeros de los atacantes, los cómplices perfectos del asalto que sufrieron anoche los corazones valencianistas. Jordi Alba, superado en todo momento por la banda derecha del Atlético de Madrid, anduvo despistado e impreciso, mostrando un nivel deplorable, lejos de ganarse un puesto en la próxima Eurocopa. A todo esto, con Del Bosque en la grada. El medio el campo fue aún peor que la retaguardia. Menudo partido se marcaron la pareja Tino - Topal. Ni la olieron. Descolados en todo momento, se vieron superados por la media local, con continuos errores en la marca y en la entrega y sin ninguna salida limpia de balón. Vamos, una espejismo de aquel antológico partido del Bernabéu. Feghouli, la esperanza visitante por la brillante campaña que está realizando, fue una sombra difuminada sobre el verde del Manzanares. Contadas fueron las ocasiones en que tuvo la oportunidad de intentar un desborde o correr a la contra, culpables directos los dos anteriores. Mathieu, el incansable galgo francés, estuvo tapado en todo momento por un candidato a internacional, Juanfran, el cuál no le dio la más mínima opción de participar en el juego. Jonás, fue el protagonista de reavivar la pasión por estos colores y reactivar la esperanza al marcar el gol del empate justo antes del descanso, en una jugada de estrategia a la salida de un córner. Salvo esa acción, el resto del partido estuvo desaparecido, como viene siendo habitual en las últimas jornadas. Por último, Soldado. Ejerció de capitán, pero su mando se notó más bien poco. Aposté por él como abanderado del Valencia en el Calderón, como el hombre que nos iba a guiar camino a Bucarest. Me equivoqué. Del todo culpa suya no fue, ya que peleó los cuatro balones que le llegaron como gato panza arriba, aunque sin mucho éxito. Se vació sobre el campo, buscando ese ansiado gol que lo catapultara a la Eurocopa, pero pronto vio -como todos nosotros- que no iba a ser precisamente un partido plácido, donde poder lucirse. Hizo cuánto pudo pero, aún así, fue insuficiente.

El encuentro acabó y con él el sufrimiento. Lo mejor, por decir algo, el resultado. El Atlético de Madrid – el cuál se marcó el mejor partido desde hace años- consiguió un renta muy corta y dejó herido, pero no muerto, al Valencia. Aún no me explico cómo, después de ese aluvión ofensivo, con exhibición de Falcao, Arda y Diego, el conjunto che todavía sigue con ciertas esperanzas para la vuelta. El 2-0 o el 3-1 abren la puerta que nos separa de una nueva final europea. Sinceramente, después de presenciar el partido de ayer, creo que no somos merecedores de, tan siquiera, luchar por el trono europeo. La herida abierta en el orgullo, puede ser ya irremediable.

Un placer, @andreuserret

jueves, 12 de abril de 2012

Insípida victoria

Triunfo merecido ante el Rayo Vallecano ayer tarde en Mestalla. Los locales, por unas horas, recuperaron la tan ansiada tercera plaza de la clasificación y los visitantes, en cambio, van a seguir mirando de reojo el abismo de Segunda División.



Un flojo encuentro del Valencia sirvió para doblegar al segundo equipo de la capital de España. Lo que son las cosas. Cuando más se le achacaba al equipo de falta de puntería y efectividad, apareció. Un juego poco vistoso, con un planteamiento inicial rácano, sólo podía deparar un soporífero partido. Y así fue. El encuentro, en cuanto a calidad visual para el espectador, fue nulo. Desde el principio parecía que ambos salían en busca de un empate. Ambos firmaban la paz antes de disparar tan sólo la primera bala. En un partido extremadamente táctico, sin espacios en defensa y con un respeto propio de estas alturas de campeonato, pasamos la tarde entre bostezo y bostezo. El duelo era insoportable hasta que se le ocurrió al Valencia profundizar por las bandas –de lo poco salvable de este equipo aunque no lo parezca-. En una de esas subidas, cerca ya del descanso, llegó el primer gol, de Jonás. Gol de oportunista, no hay más. Con él, se llegó al descanso. Paradojas de la vida, fue el Valencia quién se adelantó en los minutos finales, y no el rival, cómo viene siendo costumbre.

Tras el descanso, la cosa cambió. Pero tampoco mucho. El Valencia seguía dominando y el Rayo, poco a poco, iba desperezándose. Ese despertar tardío empezó a preocupar al respetable. Poco a poco iban llegando con más peligro. Se fueron viniendo arriba cual periodista o aficionado del Madrid tras ganarle anoche al At. de Madrid –una cosa incomprensible vaya-. Y eso, pillos ellos, lo aprovecharon los chicos de Unai. Contra perfecta de Feghouli, el hombre del año, y finalización de killer de Jordi Alba. Todo parecía sentenciado, cuando al bueno de Pablo –digo bueno por no faltar- se le ocurrió ceder un balón a su portero sin levantar la cabeza. Una acción que, como no podía ser de otra forma, nos costó el gol y el run run en la grada de Mestalla. El mal, sin embargo, fue menos ya que pitaba el árbitro Paradas Romero. Él solito sacó del lió al Valencia, pitando un absurdo penalti de Arribas sobre Feghouli. Por las imágenes, parece dudoso. A mí, personalmente, en vivo me pareció pena máxima, la cual se encargó de transformar Jonás. Es curioso, pero dos balones que tocó Jonás, y los dos acabaron en gol. Doblete del brasileño en un partido, en lo personal, discreto.

La sentencia llegó al marcador y con ella los cambios. Mestalla se puso en pie para despedir al argelino y dar entrada a Sergio Canales, cinco meses después. Un momento, no cabe duda, emotivo. El joven cántabro nos va a venir como mano de santo para este final de temporada. Es un perfil de jugador extinguido en este equipo desde la salida del tan querido Pablo Aimar. Canales, para desplegar todo su talento, debe jugar detrás del punta, con dos guardaespaldas como son Tino y Topal, y con dos jugadores de banda. Cuando Emery se decida a ponerlo en ese sistema, el resultado puede ser escandaloso. Es un jugador que, ahora mismo, está cedido al Valencia. Yo insisto que desde el club hagan un esfuerzo económico y paguen su traspaso. Sinceramente, creo que hay futbolista para rato, siempre y cuando las lesiones lo respeten. El pase de hoy para el cuarto gol local, una muestra.

Para finalizar, un pequeño apunte sobre el futuro rival de la Europa League, el Atlético de Madrid. No es un equipo hecho. Se les llenó la boca de halagos y el corazón de ilusión cuando llegó Simeone. Hablaban de un “efecto”. Pues bien, ese efecto ha durado más bien poco. Es un equipo partido, con una defensa bastante floja. Será, sin duda, una eliminatoria abierta, dónde accederá a la final aquel que cometa menos errores defensivos. Ciertamente, va a estar igualada la cosa. A ilusión, está claro, no nos gana nadie y soñar, como todos sabemos, es gratis y está permitido.

Un placer, @andreuserret.

lunes, 9 de abril de 2012

¡ORGULLO CHÉ!


Señores, el Valencia tomó la palabra. Grandioso partido ayer en el Bernabeu. Un homenaje al fútbol exquisito. Partido vibrante y equilibrado que acabó con un justo empate, aunque con ciertos matices que vamos a destacar. Personalmente, hasta el día de hoy, el de ayer fue el mejor partido de la Liga, de largo.







Orgullo significa satisfacción por el trabajo bien hecho. Orgullo significa pasear el escudo con la cabeza bien alta. Orgullo significa recibir menosprecios del rival por la impotencia de no ser capaces de superarnos. Orgullo significa volvernos a colocar en la órbita del fútbol mundial con un partido memorable. Orgullo significa dar un puñetazo en la mesa y callar a toda la prensa de la capital –la famosa central lechera-. Orgullo significa quitarle al Madrid dos puntos vitales y acercar la liga al Barcelona. Pero sobretodo, orgullo significa sentimiento y pasión por un equipo, por unos colores, por una historia.
El partido de anoche fue una demostración más –como la de la Catedral- de que hay plantilla para aspirar a cotas más altas. Quedó demostrado que si quieren, pueden ganarle a cualquiera. Incluso, como pudo pasar anoche, al todopoderoso Real Madrid. El Valencia aguantó con seriedad y firmeza el empuje inicial del conjunto blanco y ahí estuvo el partido. Juntitos atrás, sin dejar espacios, con constantes ayudas defensivas y con las ideas claras a la hora de contragolpear. Una vez pasó el chaparrón de los primeros minutos, llegaron los mejores momentos del Valencia, llevados en volandas por un colosal trivote en el centro del campo. El Madrid, rendido a los pies del equipo ché, se encomendó a su santo particular y a la diosa fortuna de los palos para llegar a los minutos finales vivo. Una superioridad aplastante en muchos minutos del juego, propiciado por la anulación de funciones de Xabi Alonso, a manos de Tino Costa. El Valencia llegaba en oleadas al área blanca, con coherente subidas por parte de sus laterales y centrales y con combinaciones a velocidades de vértigo. En definitiva, vimos al Valencia de principios de temporada, aquel equipo con garra y orden.
Las consecuencias del partido fueron celestiales para el Valencia. Se recuperó ilusión, confianza y autoestima y, de paso, se reforzó la imagen dada ante el AZ el jueves pasado. Para el Madrid, catastróficas, ya que a falta de siete jornadas, todavía, han visto como su ventaja se reduce a sólo cuatro puntos con el F.C.Barcelona. Y lo que es peor, que da la sensación de llegar al final de temporada con el agua al cuello. La liga está siendo un calvario para los blancos. Esos que hace cinco jornadas atrás hablaban de pasillos, baños y demás cuando todo les era favorable, ahora se excusan en quejas arbitrales para tapar las numerosas carencias de su equipo. Lloros y más lloros, característicos de un equipo, en los últimos tiempos, perdedor.
Capítulo aparte merecen los técnicos. No voy a pedir perdón a Emery por pedir, hace una semana atrás, su cabeza a final de temporada porqué sigo pensando lo mismo. Cierto es, que su planteamiento, fue perfecto. Pero un partido como el de ayer no me vale para justificar una temporada. No a mí. Somos el Valencia y debemos y podemos aspirar a más. Aquello que pedimos a Unai es una continuidad en sus ideales. Es saber llevar a un grupo. Es saber motivar y dirigir una plantilla hacia el éxito deportivo. No pedimos la Liga, porque a día de hoy es una utopía, pero si pedimos lo de anoche. No es lógico que, con la tercera mejor plantilla de España, estemos a treinta puntos del líder. Emery hace tiempo que ha dejado de convencer en Valencia por la falta de buenos resultados y por la falta de claridad y transparencia en sus alineaciones. A estas horas, aún nos preguntamos porqué, sin ir más lejos, dejó a Soldado en el banquillo.
¿Y qué decir de Mou? Aquel entrenador vitoreado por sus éxitos en media Europa y alabado por su comportamiento de niño pequeño por la prensa de la capital. Su actitud anoche, vergonzosa. Al igual que su discípulo Karanka y su apóstol Pepe. Ambos tres sacaron a pasear lo peor de ellos en este domingo de Resurrección.
En unas horas jugará el Málaga. Seguramente ganará y nos quitará el tercer puesto de la clasificación. Algo lógico y merecido si echamos la vista atrás. Al fin y al cabo, cada uno tiene lo que se merece. El Valencia, la cuarta plaza y el Real Madrid la segunda.

Un placer, @andreuserret

lunes, 2 de abril de 2012

Mentalidad Anarquista

El Valencia perdió ayer una gran oportunidad de distanciarse de sus rivales directos por la tercera plaza. No logró pasar del empate en el derbi “municipal” con el Levante.

La tarde no podía empezar mejor. Mestalla lucía un aspecto de día grande. La gente, animada por una promoción publicitaria, se animó a ir al campo, con la ilusión de ver una película diferente a la de estos últimos tres meses. El equipo llegaba con muchas bajas, algunas de ellas –Soldado y Jordi Alba- significativas. Volvía Albelda al once inicial, formando pareja con Parejo. El capitán, en su línea de destrucción, acabó siendo sustituido y abroncado por el respetable. Unai formó de inicio con Aduriz y Jonás en punta, arropados por Feghouli y Pablo en las bandas, con la constante presencia de los laterales Barragán y Mathieu. El equipo, como viene siendo habitual, se comportó en el primer tiempo, con una posesión que sobrepasó el 70% pero con pocas ocasiones claras de gol. El Levante, ordenadito atrás, esperó una y otra vez a la contra.

El descanso llegó, con cierta conformación en la grada y con ventaja en el marcador gracias al gol de Jonás, con jugada hilvanada entre Aduriz y Feghouli. Durante el descanso, todos éramos conscientes de qué nos iba a deparar el segundo tiempo. Todos le teníamos miedo, y con razón. El Valencia salió dormido, con esos quince minutos que suele regalar al contrario y, éste, lo aprovechó. Tras el gol, al Valencia le entraron las prisas. Se olvidaron esquemas tácticos –si es que había alguno premeditado- y se lo jugaron a cara o cruz. Podría haber pasado cualquier cosa, pero el resultado ya no se movió.

El jueves, otra final. Esta vez, en Europa. Toca remontada. Veremos si lo hacen desde el rigor o desde la anarquía, de no saber cuál es su rol en el campo. De mentalidad ganadora, cero. El Valencia, sin las remontadas, sería líder. Ha quedado más que demostrado que no saben mantener un resultado a favor y que el sistema defensivo hace aguas por todas partes.

Un placer, @andreuserret

viernes, 30 de marzo de 2012

Un universo paralelo: el planeta Emeriano.

La resaca que nos deja el partido de anoche en Holanda no es del todo mala. Ese gol de Topal deja todo en el aire. Aunque se perdió el partido, el Valencia mereció más ante un rival escandalosamente inferior pero con una alta efectividad ofensiva.



El equipo de Emery mereció más porque fue quien puso algo de calidad en el encuentro. De nuevo, la falta de puntería y el desastroso sistema defensivo, nos llevaron al enésimo fracaso de la temporada. El Valencia, cierto es, dio un paso hacia delante, pero dos hacia atrás. El equipo mostró cierta mejoría en el juego en algunos momentos del partido e incluso llegó a morder arriba, con un Soldado desacertado. Ese fue el paso hacia delante, ya que los pasos hacia atrás volvieron a ser la concentración defensiva y la falta de ambición y confianza que muestra el equipo. Dos errores de Barragán en la marca dinamitaron el decente partido que hizo ayer el conjunto ché en casa del AZ, líder de la liga holandesa. El primer gol, tras un saque de córner al segundo palo, y el segundo, tras una buena jugada por banda izquierda, donde Pablo y Barragán fueron meros observadores. Sinceramente creo que el Valencia luce por Europa – de los 8 equipos vivos en la competición – la peor defensa. Todos sabemos que la base de un buen ataque es la defensa, la cual se cimienta y se forja con duro trabajo. Señores, en mi opinión, cuatro años perdidos, en cuanto a trabajo defensivo.

El partido acabó, con resultado de 2-1 a favor de los locales. Y con él, llegaron las ruedas de prensa de los técnicos. La cabeza visible del proyecto deportivo soltó estas dos perlas: "Hemos estado firme en defensa". "Hemos hecho un gran partido". Era la puntilla. Esas declaraciones nos remataron. No podemos tener un equipo competitivo y optar a títulos si no sabemos hacer autocrítica. No es todo de color de rosa, y cuando hay errores no se pueden omitir. Puede que se hayan corregido en privado y la sala de prensa no sea el lugar idóneo para señalar a nadie. Pero si quieres proteger a ciertos jugadores, argumento que no comparto, no puedes hacerlo alabando, precisamente, el punto débil del equipo. Ese no es el camino señor Unai. Hace ya tiempo que vives en tu mundo. Una realidad virtual paralela a la nuestra.

El resultado se puede y se debe remontar. Pero se ha de hacer desde la conciencia y desde la aceptación de que tenemos una de las defensas más flojas del viejo continente. Sólo aceptando esta realidad, podremos volver a lograr ilusionar a la gente y revivir los recuerdos de principios de siglo. Aquellos tiempos en que la gente salía a la calle engalanada con bufandas y demás artículos del club. Unos complementos que se lucían con orgullo y que queremos volver a lucir en pocos meses. Somos el Valencia, somos un gran club y ha llegado el momento de demostrarlo. Estamos a sólo cuatro partidos de tocar la gloria, de volver a recuperar el sitio perdido en Europa y de volver a tener el respeto de nuestros rivales. Juntos podemos. Lo vamos a conseguir. Amunt.

Un placer, @andreuserret.

domingo, 25 de marzo de 2012

P3, tocado y hundido

Lo logramos. Nos hemos vuelto a superar. Cuando todos creíamos que habíamos tocado fondo, llegó el torpedo azulón para acabar de hundir el barco valencianista. El mismo que, situado plácidamente en la P3 de la tabla desde tiempos inmemoriales, ve peligrar de manera seria su futuro europeo.


Ya no sirve excusa alguna. El Valencia ayer cayó derrotado en Getafe con todas las de la ley. El equipo, a priori, de garantías se fue diluyendo con el paso de los minutos cuál azucarillo en café. Se empezó ganado a los pocos minutos con un misil tierra-aire de Soldado. Todo hacía presagiar una bonita tarde de fútbol. Éramos los visitantes, sin la presión de Mestalla (culpable, según Emery, de los últimos malos resultados) y contra un equipo inferior en cuanto a plantilla y presupuesto. Pues bien, a la media hora de partido ya íbamos palmando por 3-1. Errores defensivos imperdonables, consecuencia de pérdidas en la medular. Volvía la pareja Rami-Ruíz y los laterales Bruno y Alba. Que jugaron estos cuatro lo se por la alineación inicial plasmada en papel. Sobre el campo, fueron cuerpos sin alma. Las espaldas de dichos laterales descubiertas continuamente y mientras, los centrales, de empanada mental. El primer gol azulón es un claro ejemplo. Bruno deja el carril libre, por el cuál entra Gavilán, que tras poner un centro tocado con pierna izquierda, remata Pedro Ríos de cabeza para poner la igualada en el marcador. Para los que no sepáis quien es, su altura es de 1,77. Teniendo en cuenta que Ruíz y Rami andaban cerca, ya os podéis imaginar la que liaron. Los otros dos goles, calcos del primero, pero por la banda izquierda, la de Jordi Alba.


Estos tres reveses casi coetáneos y la incapacidad de respuesta del conjunto visitante, nos hacen estar en la situación más delicada de los últimos tiempos. Me atrevería a decir, que con Koeman en el banquillo estábamos mejor que ahora. Sinceramente, y después de pensar mucho esta noche, creo que sería injusto cesar a Emery en este momento. El vasco ha dedicado 4 años de su vida a este club. Mejor o peor, según criterios, y creo que no se merece un final tan triste. El equipo está mal, si. Y hay que buscar soluciones para levantar esto. Mencionar a la afición y menospreciarla en rueda de prensa no es la mejor de ellas querido Unai. Es cierto que somos una afición exigente y nunca nos conformamos con nada. Pero lo somos porque hemos sido un equipo grande en Europa, no hace mucho tiempo atrás, y, en este momento, sentimos que los rivales nos han perdido el respeto. Cada vez va menos gente al campo y cada vez los resultados deportivos son peores. Ponemos el grito en el cielo porque estamos hartos. Un club como el Valencia no merece pasar por esto. Queremos un proyecto comprometido al 100% con la ciudad. Unos objetivos más ambiciosos. ¿Pedimos mucho cuando decimos que queremos saber cuál es el modelo ofensivo de nuestro equipo? ¿O cuando nos preguntamos cuáles son los onces fijos del entrenador? Creo que son preguntas que tras cuatro años, por más ventas que se hayan podido hacer, tendrían que estar resueltas con una contundencia extrema.


Tenemos lo que nos merecemos. Hace tiempo que vengo avisando que la tercera plaza nos venía grande. Hoy nos pueden empatar Málaga y Levante, a falta de 27 puntos por disputarse. Esto, amigos y curiosos, se va hacer muy largo y las decepciones, mucho me temo, van a seguir llamando a la puerta de nuestros corazones “blanquinegros”, hasta acabar haciéndose nuestras mejores amigas.


Un placer, @andreuserret

jueves, 22 de marzo de 2012

Autodestrucción en 3, 2, 1…

Enésima remontada esta liga, enésimo ridículo. Somos el hazmerreír de España y parte del extranjero. Ayer se rió de nosotros hasta el colista, que jugando con uno menos durante 70 minutos, fue capaz de dar la campanada –más bien “campanilla”- en Mestalla.



El Valencia se autoinmoló desde el minuto inicial. Emery decidió que el partido de ayer era el ideal para dar descanso a –quizás- los dos mejores hombres del conjunto ché este año, como son Jordi Alba y Feghouli. Sacó a los 3 puntas, renunciando al ataque por bandas -seña de identidad de este equipo- y buscando un ataque más directo. El partido empezó como se preveía. Mucha presión arriba, muchos hombres en zona de remate y ocasiones para aburrir. Aduriz, como viene siendo costumbre, no tuvo su día. El pobre lo intentó una y otra vez, pero no acertó la más mínima. Soldado, caído en banda, tocó apenas dos balones en toda la noche. Uno de ellos, la asistencia para el gol de Pablo -conocido mundialmente como “engañagradas”- tras una jugada de genio en banda derecha. El Valencia ganaba, el Zaragoza se quedaba con diez, había entrado la primavera, los pajaritos cantaban, las nubes se levantaban. Habíamos entrado en un estado de paz interior, de abstinencia de la realidad, que por lo menos estábamos en el octavo cielo. Era la gloria. Todos esperábamos un plácido encuentro, por fin sin sobresaltos.

Una vez más, no fue así. Del Cerro Grande pitó un “penaltito” de Dealbert, por leve agarrón sobre Aranda, y el Zaragoza empató. Llevábamos media hora de encuentro y el Valencia se vino abajo, cuál castillo de naipes. El revés fue duro. Tanto que hasta el descanso ya no dieron señal alguna de vida futbolística.

Tras el descanso, más de lo mismo. Asedio continuo del Valencia sin premio, contras peligrosas del Zaragoza y paradas mil de Roberto. Si por cada ocasión fallada ayer nos dieran un “puñadito” de euros, el Valencia no tendría que vender a nadie e incluso se podría pagar la cláusula del Dios del fútbol mundial, Leo Messi. Para quien no viera el partido, el conjunto local disparó hasta el 28 ocasiones, 10 entre los tres palos. Fue uno de esos días en qué el esférico no quiere entrar. El Valencia atacaba y atacaba sin descanso. Unai puso toda la carne en el asador. Atacaban ocho, defendían dos. Consecuencia, se consumó el desastre. Remontó el Zaragoza en otro garrafal error de Dealbert. ¡Qué le vamos a hacer! No nos quedaba otra que resignarnos, acachar la cabeza y notar los cachetes de toda España en la nunca por un nuevo bochorno en Mestalla.

Como es lógico, tras el partido, el estado de ánimo del colectivo era muy bajo. Mucho enfado y muchas críticas. No había luz que iluminara la noche de ayer. No hasta que llegó el minuto 83 en el Madrigal. Yo mismo, en mi cuenta de Twitter escribí: “Vamos Villareal. Alinearos planetas. La Liga necesita este gol. Media España va a tirar esta falta. Todos somos Senna”. Alguien del más allá me debió escuchar. El Villareal había logrado empatar –con el segundo error de Casillas en 72 horas- y el Barcelona estaba a tan sólo 6 puntos. El Real Madrid, flamante líder de nuestra liga, logró perder los papeles y puede que el campeonato. Una banda de impresentables y maleducados no pueden pasear por Europa el título nacional. El cabecilla, el de siempre. El “Special One”. Volvió a hacer de las suyas junto a sus perritos falderos –Pepe y Cristiano-.

Tan sólo quedan 10 partidos para acabar con esta Liga. Una bendición. El Valencia, en peligro. El Levante a tres puntos. Si nos ponemos a comparar presupuestos, nos vamos a sonrojar. Lo mejor para todos, que acabe este año de una manera digna y que llegue la Eurocopa. Será lo mejor, creerme.

Un placer, @andreuserret.