El Valencia
venció anoche a Osasuna, en un partido que puede llevar a engaño. El conjunto
de Unai Emery dominó en todo momento un encuentro marcado por la correosa
defensa “rojilla” y por la falta de eficacia de los atacantes locales. Los
goles, los cuatro, llegaron en los doce últimos minutos, como consecuencia del
desgaste físico que realizaron los jugadores de Mendilibar, tras jugar toda la
segunda parte con un hombre menos, debido a la infantil expulsión de Leka justo
antes del descanso por una agresión sobre Ramí.
El juego del
Valencia volvió a decepcionar. No hubo apenas circulación de balón en un centro
del campo poco creativo, con la presencia de Tino Costa y Albelda. Descartada
la opción de mover el balón, el conjunto local se aferro a los balones largos
lanzados desde la defensa y a las inclusiones por las bandas, más efectiva la
izquierda. Hubo un antes y un después en el descanso. Emery alineó de inicio a
Soldado, jugador que arrastra desde hace un par de semanas unas molestias en el
cuello. Éste, limitado por esas dolencias, apenas entró en juego y sólo dispuso
de una ocasión para abrir el marcador. En el juego aéreo, estuvo desaparecido y
fue sustituido, por el bien del equipo, por Aduriz en el descanso. Éste cambio
y el de Piatti por Mathieu, a los pocos minutos de iniciar la segunda parte,
les cambiaron por completo la cara a los de Mestalla.
Piatti, ayer si,
fue aquel jugador eléctrico e imprevisible. El pequeño jugador argentino se
entendió a la perfección con Jordi Alba, formando una dupla letal. Por esa
banda llegaron tres de los cuatro goles del partido. Por nombrar alguno, el
primero llegó tras una pared entre ambos y el centro de Jordi Alba fue
cabeceado a la red por Aduriz. El Valencia, superior en todo momento, sufrió más
de la cuenta para llevarse los tres puntos que, ya, le aseguran la cuarta
posición y le garantizan, al menos, la presencia en la ronda previa de la
Champions. El sábado llega el Villareal, necesitado de puntos para certificar
su permanencia. Si el Valencia es capaz de sumar los tres puntos, después de
todo, será matemáticamente tercero, cosa que, como ha dicho Emery, habrá que
celebrar. Yo, señor Unai, cuando acabe la temporada no celebraré, precisamente,
ese tercer lugar.
Un placer, @andreuserret (twitter y VAVEL).

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